ACTIVIDAD FÍSICA Y DEPORTE: ALIADOS EN LA PREVENCIÓN DE RIESGOS PSICOSOCIALES

Existen múltiples estudios e investigaciones relacionadas con la actividad física y el deporte dentro del ámbito laboral. Todos ellos avalan la relación existente entre práctica deportiva y sus beneficios para la salud física y psicológica de las personas trabajadoras y por supuesto también para la empresa.

Estos estudios ponen de manifiesto un alto porcentaje de sedentarismo el cual provoca consecuencias perjudiciales para la salud de los trabajadores, por lo tanto es prioritario actuar desde el punto de vista preventivo utilizando la actividad física y el deporte para mejorar la calidad de vida de los trabajadores.

El concepto de salud se ha ido ampliando, actualmente «la Organización Mundial de la Salud dice que la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social», por lo tanto la salud se platea actualmente de forma integral y con carácter preventivo. De hecho, la OMS recomienda que “los adultos de 18 a 64 años dediquen como mínimo 150 minutos semanales a la práctica de actividad física aeróbica, de intensidad moderada, o bien 75 minutos de actividad física aeróbica vigorosa cada semana”.

También tenemos que tener en cuenta que La Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo 2015-2020, considera como prioritario la necesidad de incluir acciones de promoción de la salud en el trabajo, fomentando hábitos saludables y preventivos en el entorno de trabajo.

El ejercicio físico cada día va ganando más adeptos en el mundo empresarial, se trata de incentivar la actividad física y luchar contra el sedentarismo en la empresa. Si nos centramos en el ámbito laboral la actividad física y el deporte tiene especial importancia en múltiples factores que condicionan el rendimiento personal del trabajador.

A continuación indicamos los beneficios que se pueden obtener al fomentar la actividad física en el ámbito laboral:

  • Repercute en el mantenimiento y la mejora en la salud de los trabajadores: ayuda a combatir el estrés y la ansiedad, al mismo tiempo que libera tensiones. Además ayuda a prvenir los problemas musculo- esqueléticos.
  • Mejora la percepción personal: aumenta la autoestima y disminuyen los pensamientos negativos.
  • Mayor seguridad en la toma de decisiones o afrontamiento de problemas.
  • Favorece y mejora el trabajo en equipo.
  • Se consigue reducir el absentismo laboral.
  • Ayuda a fortalecer el clima laboral, atenuando los conflictos y fomentando la convivencia.
  • Mejora el rendimiento y la productividad.
  • Proporciona más energía y capacidad de trabajo. Ayuda a resistir la fatiga.
  • Da mayor visibilidad de la empresa en ámbitos vinculados a la Responsabilidad Social Corporativa

Indicamos a continuación algunas actividades dirigidas a promover e incentivar la actividad física y el deporte dentro del mundo laboral:

  • Favorecer desplazamientos activos: transporte colectivo, andar de casa al trabajo, subir escaleras.
  • Utilizar la bicicleta como medio de transporte.
  • Organizar eventos o actividades de carácter deportivo.
  • Incluir pausas para ejecutar ejercicios de tonificación y estiramientos.
  • Adecuar espacios específicos para realizar actividades físicas.
  • Firmar convenios con instalaciones deportivas y centros relacionados con la actividad física.
  • Participar en ejercicios de salud: espalda sana, estiramientos, yoga..
  • Efectuar sesiones informativas que aborden métodos que mejoren la salud de los trabajadores.
  • Realizar formación específica.
  • Facilitar sesiones de fisioterapia presencial.

La aplicación de estas medidas supone un aspecto a valorar por las empresas, ya que se demuestra la relación que existe entre la práctica de actividades físicas y el rendimiento laboral.

En resumen desde la empresa también se puede y debe generar una mayor sensibilización sobre los beneficios que genera la actividad física. Podemos decir que las empresas y los trabajadores tienen la oportunidad de ofrecer una serie de ventajas a la sociedad: los trabajadores pueden transmitir sus aprendizajes en esta materia a su vida diaria produciéndose un efecto cascada que llega a todas las familias y a su vez a la sociedad creando sociedades más saludables y las empresas implementando estos programa ayudan a la sociedad a disminuir los costes sanitarios y aumentar la calidad de vida.

Se trata de crear un entorno saludable, integrando la actividad física en el área laboral, apostando en todo momento por el bienestar de todos los trabajadores y la promoción de la salud en general.

SÍNDROME POST-VACACIONAL: PAUTAS PARA SUPERARLO

Los trabajadores precisamos recuperarnos temporalmente del estrés al que estamos sometidos a lo largo del año, necesitando periodos de vacaciones para asegurar nuestro bienestar.

El número de días necesarios para lograr una recuperación, ya sea física o psicológica depende de varios factores entre los que destacamos el tipo de estrés que soportamos, nuestra personalidad y el tipo de trabajo (físico o con demanda intelectual).

Respecto al periodo de disfrute, es el estival el que lleva a un mayor grado de desconexión, resultando beneficioso para nuestra salud.

Pero este efecto beneficioso de las vacaciones lleva ligado otros efectos negativos, como puede ser el estrés producido por la reincorporación al trabajo tras la finalización de las mismas (lo que conocemos comúnmente como síndrome post-vacacional).

 

El elemento más importante que nos lleva a este estrés es la vuelta a la rutina diaria, retornando a nuestras obligaciones, responsabilidades, horarios….

Esta presión emocional a la que nos enfrentamos al reincorporarnos al entorno laboral y a la vida cotidiana no se considera una enfermedad como tal, aunque presenta una serie de síntomas que pueden trasladarse al ámbito físico y psicológico, pudiendo dar lugar a complicaciones de naturaleza crónica en caso de no ser tratados convenientemente.

Los principales síntomas para identificarlo son la apatía, cansancio, falta de energía, de motivación y concentración para realizar de nuevo nuestro trabajo. Los casos más extremos pueden llevar incluso a malestar general, dolor de cabeza y ansiedad.

Estos síntomas se acrecientan en aquellos casos en los que el clima laboral es negativo (mal ambiente entre compañeros, jefes poco permisivos…).

Os indicamos algunas pautas que pueden hacer más llevadera la vuelta al trabajo:

  • Dividir el periodo vacacional en varios tramos. Las personas que disfrutan de las vacaciones en periodos largos son más propensas a sufrir este síndrome.
  • No volver de vacaciones el día anterior a la incorporación (al menos con 2 días de antelación), para en la medida de lo posible reincorporarnos gradualmente a nuestro estilo de vida.
  • Ver el lado positivo de la vuelta al trabajo (reencuentro con compañeros, emprender nuevos retos,…). No todo el mundo tiene la suerte de dedicarse a un trabajo de forma vocacional, pero hay que pensar que aceptar ciertos puestos aunque nos alejen del empleo soñado nos da a cambio estabilidad económica para afrontar nuestras obligaciones.
  • Levantarse antes los días previos, y establecer horarios regulares para las actividades cotidianas.
  • Durante los primeros días poner el despertador diez minutos antes, evitando de este modo las prisas y el estrés.
  • El primer día iniciar la actividad laboral de manera suave, afrontando las cargas de trabajo de manera gradual (empezando en la medida de lo posible por aquellas que resultan más gratas o fáciles de realizar). Priorizaremos las más importantes y urgentes y comenzaremos por las más gratas y sencillas.
  • Practicar alguna actividad física, llevar un tipo de alimentación saludable y realizar técnicas de relajación. Cuando nos sentimos bien con nosotros mismos se refleja en nuestro estado de ánimo y en los pensamientos positivos hacia lo que nos rodea.
  • Reducir el consumo de cafeína, ya que agudiza los síntomas de estrés.
  • No llevarse trabajo a casa. Es posible que a la vuelta de vacaciones haya muchas cosas pendientes, pero para hacer un trabajo eficiente la jornada siguiente es necesario desconectar.
  • Disfrutar del tiempo libre, el buen tiempo todavía continua y aún se pueden hacer planes veraniegos, como reencontrarnos con amigos y vecinos en nuestro lugar de residencia habitual.

Y sobre todo, no debemos olvidar que el síndrome postvacacional es pasajero, una vez que se vuelve a la rutina los síntomas tienden a desaparecer. Debemos tener una actitud positiva y no darle más importancia de la que tiene, eso sí, si se alarga varias semanas es recomendable acudir a nuestro médico.